El miedo a la independencia

“El ser humano nace libre y, sin embargo,

por todas partes se encuentra encadenado

Jean Jaques Rosseau

Desde que nacimos hemos ido creando vínculos de dependencia por miedo a sentirnos solos. Primero con nuestros padres y familiares, luego con amigos, parejas y hasta con objetos materiales. Suplimos nuestras propias carencias con las dependencias emocionales. Huimos de la soledad, porque creemos que es un lugar feo y oscuro en el que nos van a atacar los monstruos –esos que únicamente están en nuestra cabeza-.

Nos hemos inventado el miedo al abandono, como si no pudiéramos valernos por nosotros mismos, como si no hubiera vida después de que una persona se marche. Nos cuesta mucho hacernos cargo de nosotros mismos, nos supone un mundo aceptar que somos los únicos responsables y co-responsables de la vida que llevamos, sin darnos cuenta que crecer implica llevar las riendas. Y llevar las riendas incluye madurez y responsabilidad.

La dependencia, tanto de personas como de bienes materiales, acaba convirtiéndonos en esclavos y coartando la esencia de la vida, que no es otra que la libertad. Nada ni nadie te pertenece, y tú no eres posesión de nadie. No aceptes a alguien que te diga “eres mía”.

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Somos emocionalmente inmaduros, cuando no somos capaces de alejarnos de lo que nos hace daño, cuando no toleramos que alguien que ya no quiere estar a nuestro lado, alce el vuelo. Somos emocionalmente inmaduros, cuando seguimos pensando en el pasado, cuando nos atamos a recuerdos, a sensaciones, y a momentos que ni están, ni volverán. Cuando impedimos la libertad de los demás e imponemos nuestro propio criterio sin escuchar. Cuando paseamos con el dolor a cuestas y elegimos el papel más fácil, el de víctima. Somos emocionalmente inmaduros, cuando somos incapaces de disfrutar el ahora y de decir adiós sin culpa y sin rencor.

Aferrarte no va a salvarte, lo único que hace es cegarte. El apego, tal y como señala Sergio Fernández en su libro “Vivir con abundancia” busca seguridad en lo externo, pero nada externo puede proporcionarte lo que solo puedes encontrar en tu interior. Tu felicidad, no depende de lo que tengas o de a quién tengas, ya de por si (aunque aún no lo sepas) tienes todo para ser feliz. Te tienes a ti.

El amor,

solo es Amor,

si va firmado por la libertad y la independencia.

#CeliaTeInspira en inteligencia emocional

#MartesInspirados

Photo credit: Julia Caesar

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Con el dolor a cuestas

“A veces hay que dejar ir, para poder SER”

Laura Chica

A punto de comenzar el nuevo año y tú aún sigues mirando atrás. Sigues atrapado en un bucle de pensamientos y emociones que no te permiten avanzar. Se que te han hecho daño, o tal vez, has permitido a un heridor emocional que te lo hiciera, por no poner límites a tu dignidad, por pensar que era amor verdadero y quizá, solo era toxicidad. Se que has llorado, y mucho. Se que has luchado, y mucho. Se, que te ha dolido tanto, que te cuesta volver a confiar. Pero permíteme que te diga, que todos, absolutamente todos, estamos llenos de heridas. Mas ¿no es eso lo que nos da valentía?. Seguir adelante, aún con golpes y mil cicatrices. Seguir como auténticos guerreros, caminando, derribando muros, y atravesando nuestros propios miedos, para alcanzar, al fin, la luz de una nueva oportunidad.

celia-te-inspiraNo creas a los que dicen que el dolor se sana guardándolo en una caja de recuerdos, el dolor se cura aceptando lo que te angustia, agradeciendo que te ha permitido conocerte y crecer, perdonando, y siempre, siempre, soltando. A veces, hay que saber decir No, pues también es sinónimo de amor.
Deja ya de lastimarte, la vida es casi tanto o más bonita de lo que hoy puedes notar. No es ella la que te duele, eres tú que no hueles su profundidad. Quítate la venda y observa a tu alrededor, seguro que hay personas que están dispuestas a darte la mano para que tu dolor no sea tan largo. Seguro que existen esas personas que te sonríen, te miran a los ojos y sin hablarte, te dicen “mi sueño eres tú”. Porque no lo olvides, mereces decir adiós al dolor y dar, de una vez ya, la bienvenida al presente, para poder abrazar un futuro llamado felicidad, tu felicidad.

Decide tú, si quieres continuar arrastrando todo aquello que te pesa, que no suma, sino que resta.
Decide tú, si quieres empezar de nuevo, o prefieres continuar aferrado al doloroso pasado.

Decide tú, si quieres volver a vivir y sentir, o prefieres ser un muerto viviente.
Decide tú, si eres capaz de arriesgar lo que ya ni eres, ni tienes, por todo lo que la vida te pueda entregar.

Decide tú, si te amas lo suficiente para darte, al menos, una oportunidad.
Decídelo tú, porque yo, no puedo decidir por ti.

Libérate de lo que te duele y comienza el nuevo año SIN el dolor a cuestas.

#CeliaTeInspira en inteligencia emocional

#MartesInspirados

Photo credit: Joshua Earle

Cuando menos, es más

No deis sólo lo superfluo, dad vuestro corazón”

Madre Teresa de Calcuta

Parece que cuando llega la Navidad todo el mundo se vuelve loco con las compras, con querer complacer a los de su alrededor, con colmar de regalos a los más pequeños, con intentar hacer, además, su buena acción navideña. Me gusta la Navidad por lo que significa en realidad, por poder compartir momentos con mi familia, porque son días en los que me sumerjo en mi interior y realizo un repaso de todo lo vivido durante el año.

Mas el consumismo, a veces me supera, comprar por comprar, regalar porque toca regalar, porque la sociedad lo impone, sin más sentido. “Parece como si nuestro amor se midiera en función de la cantidad y la calidad de nuestras compras” dice el escritor y filósofo Borja Vilaseca en un artículo sobre cómo sobrevivir a la Navidad.

He aprendido que no necesitamos tantas cosas. Se puede ser dichoso con menos. Los niños, no son más felices por tener todos los juguetes que ven en la tele, ni los adultos logran autorrealizarse por permitirse caprichos innecesarios. Estoy segura, que nos iría mucho mejor con otro tipo de obsequios.

He aprendido que los valores no se regalan, se enseñan y se demuestran. Y los buenos deseos, ya lo dicen, no cuestan dinero, sino tiempo.

Llegamos solos a este mundo y solos nos marcharemos. Sin nada, sin nadie. Vive tu vida como la quieras vivir, pero no uses el materialismo para ocultar tus conflictos emocionales, porque seguirán estando ahí. Déjate de cuentos. No necesitas hacer un regalo para decir “te amo” o una excusa para dar un abrazo. No necesitas que sea Navidad para hacer una buena acción, las buenas acciones deberían realizarse todos los días.

Recuerda que el SER, está por encima del tener. Cultiva tu esencia, busca a tu niño interior, ¿qué es lo que de verdad le hace feliz?, y ofrécelo a los demás. Quizá, sea solo una sonrisa, unas palabras amables, un par de besos o disfrutar de tu compañía.

Si quieres mi consejo, quédate con esto: Da aquello que quieres recibir, hoy, mañana y siempre.

Menos regalos, más abrazos.

Menos materialismo, más espiritualidad.

Menos falsedad, más autenticidad.

Menos dependencia, más libertad.

Menos sufrimiento, más gratitud.

Menos envidias, más curar heridas.

Menos destruir, más construir.

Menos tristezas, más alegrías.

Menos desconfianza, más tolerancia.

Menos pedir, más dar.

Menos rencor, más perdón.

Menos distancia, más cercanía.

Menos orgullo, más comprensión.

Menos ego, y mucho, mucho más, Amor del bueno.

Porque menos, aunque te duela, aprenderás que puede ser más.

#CeliaTeInspira en inteligencia emocional

#MartesInspirados

Photo credit: Ada by Alba Soler Photography

Enséñales tú a ser mejores

“Nunca sabrás lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte

sea la única opción que tengas”

Bob Marley

Tal vez tu vida no ha sido un camino de rosas y te has ido encontrando en ella personas con espinas que han intentado plasmar sobre ti sus inseguridades y frustraciones, sus dolores y su falta de autoestima. Tal vez, te has sentido dañado, te has hundido y te has preguntado, ¿porqué a mi? ¿porqué yo?, ¿qué hice para merecerlo?. Lo fácil es desmoronarse y querer vengarse, culpar y no remediar. Sin embargo, en la vida, aunque no lo creas, siempre vas a tener la opción de reaccionar de otra manera. O mejor dicho, de no reaccionar y mantener tu paz y bienestar, pues esas personas lo único que pretenden es hacerle cosquillas a tu ego.

Pero, ¿y si empezamos a mirar a esas personas de otra forma?. “Cuando eres plenamente consciente dejas de estar en conflicto” afirma Eckhart Tolle en su conocido libro `El poder del ahora´. Y es que, no hay mayor demostración de consciencia y sabiduría que mantener la paz y controlar los incesantes rebotes del ego. El remedio, es simple, hacerlo con tu propio ejemplo.

Enséñales tú, porque ellos no han sabido hacerlo mejor. Enséñales con tus actos, pues a través de los hechos mostrarás que el daño no se paga con rencor, que el dolor no se cura con venganza, que la decepción no se diluye con la distancia, y la desconfianza no desaparece actuando desde la rabia.

Enséñales tú, porque ellos aún no son conscientes. Ofréceles el amor que existe en tu corazón a través de buenas palabras, de gestos amables, y de la luz que es capaz de irradiar tu mirada. Sabes que, por mucho que no le gustes a todo el mundo, tienes la oportunidad de seguir sembrando el bien. Planta tu semilla y riégala día a día con buenas acciones.

Enséñales tú a ser mejores. Ayúdales, sin esperar nada a cambio, sin esperar que lo entiendan, que te den las gracias o que, quizá, te admiren por ello. Solo el tiempo sabrá colocar las piezas en su lugar.

#CeliaTeInspira en inteligencia emocional

#MartesInspirados

Photo credit: Jon Flobrat

 

Historias críticas

Hay historias que no merecen ni un lamento.

Estamos hechos de historias, ellas nos forman y nos hacen ser como somos. Ellas nos han hecho ponernos capas, reaccionar de determinadas maneras y algunas veces hasta ocultar nuestra verdadera personalidad.

Las historias las crean unas personas, las viven, a veces, otras, y las recuerdan las que jamás supieron olvidar. Estamos hechos de historias que nos duelen, que nos hacen temblar si las albergamos en el miedo, o disfrutar si las llegamos a traspasar. Algunas historias nos hacen fuertes, sin embargo otras nos convierten en personas inseguras y débiles. Somos las historias que vivimos, o tal vez las que imaginamos y llegamos a soñar. Lo que está claro es que no nos podemos lamentar. ¿De qué sirve llorar por algo que ya no está? ¿De qué sirve sufrir por quién te dejó de amar? ¿De qué sirve suplicar a alguien que no te supo valorar?.

La historia siempre es propia, pues cada uno la vive de diferente manera. La víctima se puede convertir en verdugo al igual que caperucita en lobo. ¿De qué sirve juzgar si de la noche a la mañana todo puede cambiar?.

historias-criticasDecía la Madre Teresa de Calcuta que “la crítica es el cáncer del corazón”, y evidentemente quién se dedica a criticar no solamente tiene el corazón infectado. El veneno de la envidia ha poseído también su mente y su vida, que carece de sentido y de realización personal. Dedícate a sanarte, no a lamentarte. Dedícate a vivir, no a sobrevivir. Dedícate a ser quién estás destinado SER, no a quién envidias ser.

Si en el día a día existiera más afición por querer aprender y crecer, por evolucionar y dar a los demás, la crítica no sería la base de la mayor parte de las historias desalmadas. La ira no sería la mejor amiga de los que no se hacen cargo de sus vidas, y la envidia no sería la causa de tantas heridas.

Hay historias tan críticas que siguen y seguirán en un estado de coma permanente, porque sus verdaderos protagonistas han decidido que estar enfermos es mejor que tener la valentía de ser los únicos responsables y autores de sus vidas.

#CeliaTeInspira en inteligencia emocional

Photo credit: Ryan Moreno

Nadie es mejor que nadie

“La grandeza no está en ser el centro de los focos,

sino en ser el foco que alumbra”

Pablo Arribas

No sé si serán los años, las experiencias acumuladas o la visión más despierta, pero cada vez llevo peor el desatino de egos. Cada vez soporto menos el ridículo que se atreven a hacer algunas personas por atraer un poco de atención y ser el centro de todas las miradas. Les encanta ser las protagonistas de cara a la galería, mostrar y demostrar que son las únicas estrellas en el firmamento.

Por mucho que intente entenderlo, me causa pavor el ver como se puede llegar a límites insospechados de soberbia y vanidad. Caminar con aires de grandeza insinuando estar por encima de los demás. Como si al final de los días eso fuera a importar, como si el último día de sus vidas les fueran a abrir las puertas del cielo y darles un lugar preferencial.

Nadie es mejor que nadie ni está por encima de nadie, por más másters, MBA, degrees, skills o como quieran llamarlo tengan en su biografía profesional. Pues la educación, la elegancia, el respeto a los otros o la humildad de reconocer los propios errores, no son asignaturas que formen parte de ellos, son valores intrínsecos al ser humano. Y estos se tienen en esencia y se deben cultivar.

sunset-girlEl narcisismo, o poner el foco extremadamente en uno mismo, lo único que me evoca es una carencia feroz de autoestima. Quién es bello por dentro y por fuera no necesita manifestarlo. Quién es auténtico no necesita fingir ningún papel. Quién se quiere y se ama plenamente, no necesita la adulación de los demás, simplemente trata de aportar valor y ser de utilidad en la sociedad.

Lo cierto es, que tras esa necesidad excesiva de admiración subyace una pobreza interna de amor a uno mismo. Personas vulnerables que se esconden bajo la máscara de la seguridad, cuando en realidad son completamente inseguras y miedosas. Tienen miedo a mostrar su verdadero “yo” y es por ello que han construido un personaje ficticio y perfecto con ansía extrema de reconocimiento externo.

Si eres una estrella sabrás brillar e iluminar, no necesitas apagar la luz de las otras estrellas. Si eres una estrella sabrás respetar a los de tu alrededor, y sacar lo mejor de ti, sin miedo a quedar en un segundo lugar y perder los focos que te puedan alumbrar.

Nadie es mejor que nadie, es una máxima que he aprendido y que jamás deberíamos olvidar, ni en el ámbito profesional, ni en el personal.

Así que, menos egos.

Y más amor.

Photo credit: Leon Biss

 

 

El beso de la ansiedad

Solía hacerme visitas inesperadas, decía que era más divertido aparecer así, sin más. Para mi era una completa desconocida, pero ella se metía en mi casa, en mi cocina, en mi sofá, en mi cama… y yo no sabía como echarla. A veces, decidía acompañarme al trabajo, otras a las salidas y cenas con mis amigas, e incluso en alguna ocasión, prometo que la vi en las comidas familiares.

Para mi era una completa desconocida, pero ella me conocía más que yo misma. Sabía mis gustos, mis manías, mis deseos y mis miedos. De hecho, algunas noches, me despertaba súbitamente, abría los ojos y la veía. Sentada, a los pies de mi cama, contemplándome, sin pronunciar palabra.

Me angustiaba pensar que podía ser peligrosa, que un día me amenazara o que, sin yo quererlo, me empujara a hacer alguna locura. Y temía. Me inquietaba saber que tenía las llaves de mi mente y de mi vida. Que no podía contarle a nadie que cada vez sus visitas eran más asiduas y se convertían en días, semanas e incluso meses. Y sufría.

A momentos, pensaba que la idea más cuerda, quizá, era huir. Estar menos tiempo arraigada en casa, llenar mi día a día de sedantes: actividades, ocio, juerga y compañía. Al fin y al cabo, cuanto más me moviera más difícil le resultaría encontrarme. Otras veces, reflexionaba y llegaba a la conclusión de que lo mejor que podía hacer con ella era ignorarla, hacer como si no estuviera. Con el tiempo, seguramente, se cansaría y decidiría visitar otra casa. Mas ninguna solución me fue válida, lo intenté, ¡¡juro que lo intenté!!, y lo volví a intentar una y otra vez. Huir, ignorarla, repudiarla, echarla, rechazarla… olvidarla. Pero nada me funcionaba. Lo admito, vivía atormentada.

Hasta que un día recordé ese viejo refrán que dice “si no puedes con tu enemigo, únete a él”. Y así, sin ella esperarlo, comencé a aceptarla. Empecé a mirarla de otra manera, con amor. Reconozco que hasta le cogí cariño. Me había acostumbrado a que estuviera, a su constante presencia. Sin embargo, ahora ya no me asustaba, veía más luz en su rostro y a su vez, el mío se iluminaba. Ya no sentía peligro, y había logrado normalizar la situación. Estaba tan integrada en mi vida cotidiana, que incluso le hice un hueco junto a la desconfianza, la incertidumbre, la falta de autoestima y la melancolía.

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Pero una noche se acercó sigilosamente a mi, me dio un beso en la mejilla y me susurró:

   –Gracias por aceptarme. Ya no me necesitas.

Se marchó por el mismo lugar que había entrado, y jamás la volví a ver, ni a sentir. Ese fue el momento en el que me perdoné. Por no haber abierto antes los ojos a lo que la ansiedad” me quería mostrar.

Ilustración realizada por Araceli Moya Ilustración

Los 5 secretos de mi yo futuro

“Que llegue quien tenga que llegar, que se vaya quien se tenga que ir, que duela lo que tenga que doler… que pase lo que tenga que pasar”

Mario Benedetti

Hace tiempo que te observo, que veo tus movimientos y puedo sentir tus pensamientos. Hace tiempo que cuando te miras en el espejo, me veo. Me veo desde que empezaste a ser tú, pero tú, auténtica y verdadera. Desde que elegiste el camino que, aún hoy, deberás continuar. El camino que te conduce a sentirte bien contigo misma todos los días, a aceptar que la vida no sea siempre como tú deseas, comprendiendo que todo está en el perfecto lugar para que puedas llegar hasta mi.

A mis años tengo plena confianza en ti, porque sé que vas a seguir caminando aunque encuentres muchos obstáculos, porque sé que cada día sientes más AMOR hacia la vida, hacia ti, y hacia lo que puedes llegar a SER. Pero hoy te escribo porque es tu cumpleaños, y sé como te sientes cada año, sé que durante estos días estás más sensible, aunque no debes culparte por ello, es una de las características más preciosas que posees, tu sensibilidad.QTrNn7DETWGsjyS5L2n5__MG_8345

Permíteme, que desde dónde estoy, en una etapa de plenitud y madurez, te cuente algunos de los secretos que te ayudarán a comprender mucho mejor la vida.

1.Quién no está a tu lado ahora, tampoco lo estará en el futuro. Debes aceptar que cada persona evoluciona de diferente manera y cada uno, consciente o inconscientemente, elige con quién compartir su vida.

2. Solo llegarán a tu vida personas que vibren en tu misma sintonía. En estos años has aprendido que lo más importante es quererte, que el SER está por encima del tener cualquier cosa material que te pueda proporcionar placer inmediato. Eso es pasajero, pero el trabajo interno que hoy ya realizas, es eterno.

3. A veces no encajar en la sociedad es lo mejor que te puede pasar. Tendrás que seguir luchando por tus valores y principios, aunque no lleves la vida que la sociedad o el entorno espera. No encajar te convierte en una pieza única de un valor incalculable.

4. La suerte, lo bueno, las oportunidades, los éxitos, los sueños… los creas tú misma. Y los creas desde dentro, desde tus pensamientos, tus creencias y tus experiencias. Cree en ti, confía aunque todo se tuerza, y abre tu mente a lo desconocido. Si lo sientes, si lo intuyes, si hay algo en tu interior que pide salir a gritos, grita y hazlo. Cuando llegues a mi no quiero verte arrepentida de no haberlo intentado.

5. Todo aquello que no eres tú morirá y dejará espacio para que seas quién realmente estás destinada a SER. No le temas a los cambios, ni a transformarte, lo que está dentro de ti, saldrá para brillar.

“Se tú el cambio q quieres ver en el mundo”

Mahatma Gandhi

Comparto el vídeo del post

Photo credit: Jessica Polar

Ella

Ella tiene más días de vida que yo.

Una suma más pesada de experiencias, algunas muy amargas, que, a veces, le entristecen su existencia.

Ella tiene más batallas que yo, más tierras conquistadas y más desapacibles pérdidas. Se ha convertido en una sobrenatural guerrera.

Ella tiene más cicatrices que yo, algunas aún sangran, otras ha aprendido a cubrírselas si no ha sabido curarlas.

Ella tiene más fortaleza que yo, se ha hecho fuerte por los golpes y por algunas  palabras envenenadas que le han clavado como espadas.

Ella es capaz de sacar las uñas, de afilar los dientes y de empezar a combatir la primera, si ve en peligro a sus seres queridos.

Ella no pide, ella sólo sabe dar.

Ella jamás se acomoda, pues aprendió a vivir en la incomodidad.

diadelamadreElla, a veces, no ve el futuro, ni el presente, e incluso no es consciente de quién es.

Ella sufre, y mucho. Ella se traga más lágrimas de las que exclama, y mastica más dolor que placer.

Ella no sabe si eligió esa vida o simplemente le toco vivirla.

Pero yo si sé, que la elegí a ella para poder aprender. Para mirarme en su espejo y decirle lo maravillosa que es, aunque haya dejado de CREER. Para reclamar sus derechos, si ella no se atreve a hacerlo. Para decirle al mundo que sólo gracias a ELLA, yo hoy y siempre, podré SER.

Por Ella. Para Ella.

Photo credit: Oscar Keys

La fuerza del equipo: el compromiso

       El compromiso no sólo nos hace fuertes, sino que nos hace valientes

   Formar un gran equipo es ya de por si una tarea complicada, pero conseguir que las personas que lo integran se comprometan con los objetivos y valores de la organización es el sine qua non del liderazgo. El éxito de una empresa dependerá, en gran medida, del nivel de compromiso adquirido por el personal de la misma. No olvidemos que estar comprometidos no significa únicamente contraer una obligación, ni tampoco tiene porque ser pura devoción. Comprometerse es ir un paso más allá, es una declaración de principios. Es creer e interiorizar la identidad y la cultura organizativa, pues nos sentimos identificados con ella. Somos parte de ella.

El compromiso requiere implicación, dar esa milla extra por encima de lo que se espera de nosotros. Considero que el auténtico valor del compromiso conlleva de una forma intrínseca la fidelización, el orgullo de pertenencia y, como no, la satisfacción personal y laboral.

Uno de los grandes beneficios del compromiso es que genera vinculación, entendido tal y como defiende Carlos Sánchez de la consultora E-motiva como esa fuerza que une a una persona con su organización y provoca su permanencia en ella”.

Un equipo llegará a ser fuerte, inquebrantable y resistente, cuando exista, no solamente una visión y objetivos a largo plazo, sino unos valores e intereses comunes que repercutan en el beneficio mutuo.

SplitShire_IMG_4354-e1450366383157-768x512Pues bien, aquí la labor del líder es fundamental. Ganarse el respeto, la confianza y el compromiso de los miembros de su equipo, requerirá, en parte, de una serie de factores en los que deberá trabajar:

—Comunicación efectiva y bidireccional: es la paradoja de las organizaciones, trabajar bien los mensajes que se emiten, y transmitirlos de manera que se entiendan, apostando por la bidireccionalidad. La comunicación interna no será efectiva ni creíble si no va armónicamente ligada a nuestra forma de actuar. La comunicación no solo son palabras, son hechos. Y para ello, será necesario apostar por la honestidad y transparencia.

—Escuchando el feedback: el líder debe estar dispuesto a escuchar a cada miembro de su equipo, haciéndoles saber que cada uno de ellos forma una pieza esencial para alcanzar los objetivos marcados. Siempre será positivo dar la opción al equipo humano de plantear ideas y/o sugerencias, fomentando así su participación.

—Apostando por la confianza: un buen líder es aquél que sabe ganarse la confianza plena de sus empleados y además genera empatía. Los líderes de hoy deben ser flexibles, dispuestos a adaptarse a los cambios y con grandes dosis de humanidad. No olvidemos que somos personas y tratamos con personas.

—Reconociendo los logros: a todos nos gusta que nos reconozcan nuestros méritos, hacerlo en público aumentará la autoestima, seguridad y confianza de las personas que integran el equipo. Es tarea del líder hacer brillar a los demás.

—Motivando e inspirando: el rol del líder pasa por la senda de ser capaz de generar ilusión, entusiasmo, grandes dosis de energía, vitalidad y optimismo. Si él no está motivado difícilmente podrá motivar e inspirar a su equipo.

—Potenciando el desarrollo del talento: el talento es la gran ventaja competitiva de las empresas en la actualidad. El verdadero líder está dispuesto a que su equipo crezca y pueda desarrollar sus fortalezas. Pues sabe, que si ellos crecen, los beneficios aumentan. Impulsar el talento de cada persona potenciará su compromiso e implicación.

Las relaciones profesionales no se deberían sustentar únicamente en un contrato laboral, sino en un compromiso emocional, pues es lo que hará más fuerte y competitivo al equipo y por ende fortalecerá a la empresa.

Photo credit: Daniel Nanescu