Cuando menos, es más

No deis sólo lo superfluo, dad vuestro corazón”

Madre Teresa de Calcuta

Parece que cuando llega la Navidad todo el mundo se vuelve loco con las compras, con querer complacer a los de su alrededor, con colmar de regalos a los más pequeños, con intentar hacer, además, su buena acción navideña. Me gusta la Navidad por lo que significa en realidad, por poder compartir momentos con mi familia, porque son días en los que me sumerjo en mi interior y realizo un repaso de todo lo vivido durante el año.

Mas el consumismo, a veces me supera, comprar por comprar, regalar porque toca regalar, porque la sociedad lo impone, sin más sentido. “Parece como si nuestro amor se midiera en función de la cantidad y la calidad de nuestras compras” dice el escritor y filósofo Borja Vilaseca en un artículo sobre cómo sobrevivir a la Navidad.

He aprendido que no necesitamos tantas cosas. Se puede ser dichoso con menos. Los niños, no son más felices por tener todos los juguetes que ven en la tele, ni los adultos logran autorrealizarse por permitirse caprichos innecesarios. Estoy segura, que nos iría mucho mejor con otro tipo de obsequios.

He aprendido que los valores no se regalan, se enseñan y se demuestran. Y los buenos deseos, ya lo dicen, no cuestan dinero, sino tiempo.

Llegamos solos a este mundo y solos nos marcharemos. Sin nada, sin nadie. Vive tu vida como la quieras vivir, pero no uses el materialismo para ocultar tus conflictos emocionales, porque seguirán estando ahí. Déjate de cuentos. No necesitas hacer un regalo para decir “te amo” o una excusa para dar un abrazo. No necesitas que sea Navidad para hacer una buena acción, las buenas acciones deberían realizarse todos los días.

Recuerda que el SER, está por encima del tener. Cultiva tu esencia, busca a tu niño interior, ¿qué es lo que de verdad le hace feliz?, y ofrécelo a los demás. Quizá, sea solo una sonrisa, unas palabras amables, un par de besos o disfrutar de tu compañía.

Si quieres mi consejo, quédate con esto: Da aquello que quieres recibir, hoy, mañana y siempre.

Menos regalos, más abrazos.

Menos materialismo, más espiritualidad.

Menos falsedad, más autenticidad.

Menos dependencia, más libertad.

Menos sufrimiento, más gratitud.

Menos envidias, más curar heridas.

Menos destruir, más construir.

Menos tristezas, más alegrías.

Menos desconfianza, más tolerancia.

Menos pedir, más dar.

Menos rencor, más perdón.

Menos distancia, más cercanía.

Menos orgullo, más comprensión.

Menos ego, y mucho, mucho más, Amor del bueno.

Porque menos, aunque te duela, aprenderás que puede ser más.

#CeliaTeInspira en inteligencia emocional

#MartesInspirados

Photo credit: Ada by Alba Soler Photography

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Enséñales tú a ser mejores

“Nunca sabrás lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte

sea la única opción que tengas”

Bob Marley

Tal vez tu vida no ha sido un camino de rosas y te has ido encontrando en ella personas con espinas que han intentado plasmar sobre ti sus inseguridades y frustraciones, sus dolores y su falta de autoestima. Tal vez, te has sentido dañado, te has hundido y te has preguntado, ¿porqué a mi? ¿porqué yo?, ¿qué hice para merecerlo?. Lo fácil es desmoronarse y querer vengarse, culpar y no remediar. Sin embargo, en la vida, aunque no lo creas, siempre vas a tener la opción de reaccionar de otra manera. O mejor dicho, de no reaccionar y mantener tu paz y bienestar, pues esas personas lo único que pretenden es hacerle cosquillas a tu ego.

Pero, ¿y si empezamos a mirar a esas personas de otra forma?. “Cuando eres plenamente consciente dejas de estar en conflicto” afirma Eckhart Tolle en su conocido libro `El poder del ahora´. Y es que, no hay mayor demostración de consciencia y sabiduría que mantener la paz y controlar los incesantes rebotes del ego. El remedio, es simple, hacerlo con tu propio ejemplo.

Enséñales tú, porque ellos no han sabido hacerlo mejor. Enséñales con tus actos, pues a través de los hechos mostrarás que el daño no se paga con rencor, que el dolor no se cura con venganza, que la decepción no se diluye con la distancia, y la desconfianza no desaparece actuando desde la rabia.

Enséñales tú, porque ellos aún no son conscientes. Ofréceles el amor que existe en tu corazón a través de buenas palabras, de gestos amables, y de la luz que es capaz de irradiar tu mirada. Sabes que, por mucho que no le gustes a todo el mundo, tienes la oportunidad de seguir sembrando el bien. Planta tu semilla y riégala día a día con buenas acciones.

Enséñales tú a ser mejores. Ayúdales, sin esperar nada a cambio, sin esperar que lo entiendan, que te den las gracias o que, quizá, te admiren por ello. Solo el tiempo sabrá colocar las piezas en su lugar.

#CeliaTeInspira en inteligencia emocional

#MartesInspirados

Photo credit: Jon Flobrat

 

Paciencia y constancia para construir tu marca personal

El pasado 23 de octubre participé en el programa Última Ronda, de TV del Mediterráneo. Un formato innovador en el que a través de una tertulia tuve la oportunidad de hablar del programa formativo INSPIRADAS que realizamos en Valencia, así como de la creación de marca personal y de la importancia de la comunicación.

Existen dos ingredientes, que para mi, son fundamentales a la hora de construir una marca personal potente y de los cuáles muchas personas se olvidan y es por ello que no logran alcanzar sus objetivos.  Estos son la paciencia y la constancia. Paciencia porque los resultados nunca llegan de inmediato, es un trabajo de fondo. Y constancia porque para posicionarse como profesional debes aportar algo de ti cada día, sin desistir.

Toda inversión que realices en ti y en tu marca personal, será una inversión en crecimiento y en desarrollo personal. Gracias a la marca personal podrás ser más visible, conseguir nuevas oportunidades y proyectar tu profesionalidad.

Comparto el vídeo con la entrevista completa.

Frase para tu inspiración:

“No necesitas ser grande para empezar, pero necesitas empezar para ser grande “

Zig Ziglar

#CeliaTeInspira en marca personal

#MartesInspirados

Historias críticas

Hay historias que no merecen ni un lamento.

Estamos hechos de historias, ellas nos forman y nos hacen ser como somos. Ellas nos han hecho ponernos capas, reaccionar de determinadas maneras y algunas veces hasta ocultar nuestra verdadera personalidad.

Las historias las crean unas personas, las viven, a veces, otras, y las recuerdan las que jamás supieron olvidar. Estamos hechos de historias que nos duelen, que nos hacen temblar si las albergamos en el miedo, o disfrutar si las llegamos a traspasar. Algunas historias nos hacen fuertes, sin embargo otras nos convierten en personas inseguras y débiles. Somos las historias que vivimos, o tal vez las que imaginamos y llegamos a soñar. Lo que está claro es que no nos podemos lamentar. ¿De qué sirve llorar por algo que ya no está? ¿De qué sirve sufrir por quién te dejó de amar? ¿De qué sirve suplicar a alguien que no te supo valorar?.

La historia siempre es propia, pues cada uno la vive de diferente manera. La víctima se puede convertir en verdugo al igual que caperucita en lobo. ¿De qué sirve juzgar si de la noche a la mañana todo puede cambiar?.

historias-criticasDecía la Madre Teresa de Calcuta que “la crítica es el cáncer del corazón”, y evidentemente quién se dedica a criticar no solamente tiene el corazón infectado. El veneno de la envidia ha poseído también su mente y su vida, que carece de sentido y de realización personal. Dedícate a sanarte, no a lamentarte. Dedícate a vivir, no a sobrevivir. Dedícate a ser quién estás destinado SER, no a quién envidias ser.

Si en el día a día existiera más afición por querer aprender y crecer, por evolucionar y dar a los demás, la crítica no sería la base de la mayor parte de las historias desalmadas. La ira no sería la mejor amiga de los que no se hacen cargo de sus vidas, y la envidia no sería la causa de tantas heridas.

Hay historias tan críticas que siguen y seguirán en un estado de coma permanente, porque sus verdaderos protagonistas han decidido que estar enfermos es mejor que tener la valentía de ser los únicos responsables y autores de sus vidas.

#CeliaTeInspira en inteligencia emocional

Photo credit: Ryan Moreno

Conecta con tu audiencia

A la hora de hablar en público es importante llegar a conectar con la audiencia para que nuestros mensajes permanezcan no solo en su mente, sino en su corazón. Hoy en #MartesInspirados te doy una serie de pautas para que puedas crear vínculos con el público a la hora de realizar una conferencia o discurso oral.

– Conoce a tu audiencia: el público es el protagonista de la conferencia, no tú. Si sabes a quién te diriges y pones el foco en ellos, podrás cubrir sus expectativas. Pregúntate qué es lo que esperan de ti y porqué están allí.

– Prepara tu discurso: en el anterior post ya comentamos la importancia de la preparación previa del discurso. Tener claras las ideas que quieres transmitir e invertir el tiempo necesario, tanto en la estructura como en el ensayo será parte del éxito. Cómo decía el empresario y reconocido escritor Dale Carnegie “Todo discurso bien preparado está ya pronunciado en sus nueve décimas partes”.

– Cree en tus mensajes: si quieres que el público crea en lo que dices antes debes creerlo tú. Los mensajes siempre son más convincentes si demuestras que te los crees. Se auténtico, y habla con seguridad, confianza y por supuesto con conocimiento de causa. No hay nada peor que un orador que titubea en lo que dice.

– Transforma y emociona a tu público: es el punto más importante, conseguir establecer conexiones emocionales con la audiencia. Si combinas hechos racionales con vivencias emocionales se podrán sentir identificados y esto hará que te recuerden.

Frase para tu inspiración:

“No es la información en si misma lo que importa, sino el impacto emocional de esa información”

Nancy Duarte

#CeliaTeInspira en comunicación

No más miedo a hablar en público

En este primer vídeo de #MartesInspirados te doy una serie de técnicas para que superes el miedo a hablar en público:

– Visualízate previamente en el escenario donde tienes que hacer tu discurso o conferencia: Si es posible te aconsejo que vayas personalmente a conocer el espacio donde tienes que realizar tu speech. Conocer el terreno donde tienes que moverte te dará más confianza. Si no fuera posible verlo de manera presencial, busca imágenes de la sala o que te las pasen con anterioridad al día del evento.

– Prepara bien tu discurso: el 80% del éxito de un discurso es la preparación previa. Estructura bien tus ideas y ensaya las veces que necesites. Ganarás seguridad y confianza en ti, así como en el mensaje que quieres transmitir.

– Piensa en positivo: los nervios pueden jugar malas pasadas, procura que tu mente no lo haga y piensa siempre en positivo. ¿Qué es lo peor que puede pasar? a veces, es más lo que pensamos que lo que realmente sucede. Y si algo falla, no pasa nada, recuerda que todos somos humanos y siempre vamos a tener la oportunidad de aprender y hacerlo mucho mejor la próxima vez.

– Bebe agua antes de empezar: reducirá tu nivel de ansiedad y podrás realizar tu discurso de una manera más relajada.

Frase para tu inspiración:

“Si estuvieras libre de todo miedo, ¿sabes qué sucedería? harías exactamente aquello que quieres hacer”

Krishnamurti

#CeliaTeInspira en comunicación

Nadie es mejor que nadie

“La grandeza no está en ser el centro de los focos,

sino en ser el foco que alumbra”

Pablo Arribas

No sé si serán los años, las experiencias acumuladas o la visión más despierta, pero cada vez llevo peor el desatino de egos. Cada vez soporto menos el ridículo que se atreven a hacer algunas personas por atraer un poco de atención y ser el centro de todas las miradas. Les encanta ser las protagonistas de cara a la galería, mostrar y demostrar que son las únicas estrellas en el firmamento.

Por mucho que intente entenderlo, me causa pavor el ver como se puede llegar a límites insospechados de soberbia y vanidad. Caminar con aires de grandeza insinuando estar por encima de los demás. Como si al final de los días eso fuera a importar, como si el último día de sus vidas les fueran a abrir las puertas del cielo y darles un lugar preferencial.

Nadie es mejor que nadie ni está por encima de nadie, por más másters, MBA, degrees, skills o como quieran llamarlo tengan en su biografía profesional. Pues la educación, la elegancia, el respeto a los otros o la humildad de reconocer los propios errores, no son asignaturas que formen parte de ellos, son valores intrínsecos al ser humano. Y estos se tienen en esencia y se deben cultivar.

sunset-girlEl narcisismo, o poner el foco extremadamente en uno mismo, lo único que me evoca es una carencia feroz de autoestima. Quién es bello por dentro y por fuera no necesita manifestarlo. Quién es auténtico no necesita fingir ningún papel. Quién se quiere y se ama plenamente, no necesita la adulación de los demás, simplemente trata de aportar valor y ser de utilidad en la sociedad.

Lo cierto es, que tras esa necesidad excesiva de admiración subyace una pobreza interna de amor a uno mismo. Personas vulnerables que se esconden bajo la máscara de la seguridad, cuando en realidad son completamente inseguras y miedosas. Tienen miedo a mostrar su verdadero “yo” y es por ello que han construido un personaje ficticio y perfecto con ansía extrema de reconocimiento externo.

Si eres una estrella sabrás brillar e iluminar, no necesitas apagar la luz de las otras estrellas. Si eres una estrella sabrás respetar a los de tu alrededor, y sacar lo mejor de ti, sin miedo a quedar en un segundo lugar y perder los focos que te puedan alumbrar.

Nadie es mejor que nadie, es una máxima que he aprendido y que jamás deberíamos olvidar, ni en el ámbito profesional, ni en el personal.

Así que, menos egos.

Y más amor.

Photo credit: Leon Biss