Los knowmads de los eventos

 “El único capital que realmente importa, es el capital humano”               Warren Bennis

Mucho se habla a la hora de organizar un evento de poner el foco en el cliente, y en los asistentes. ¿Qué necesitan? ¿qué expectativas tienen? ¿cómo podemos enamorarlos? ¿cómo podemos generar una experiencia única y emocionalmente positiva?. Todas estas preguntas nos ayudan a realizar un buen briefing con el cuál lograr los objetivos del evento. Sin embargo, yo me pregunto, ¿si focalizamos todo hacia el exterior, qué sucede en el interior? ¿sabemos gestionar el talento que tenemos en nuestra organización? ¿nos hemos parado a pensar el porqué están aquí, qué les mueve, qué les motiva?.

Hoy quiero hablaros de un concepto de perfil profesional que ha llegado para quedarse, los knowmads, los nómadas del conocimiento, que considero también va a implantarse en el sector de los eventos. Los knowmads son personas creativas, innovadoras, proactivas, dinámicas, que se adaptan fácilmente al entorno y están dispuestas a aprender constantemente. Habilidades todas ellas necesarias en la organización de un evento.

Según John Moravec, creador del término Knowmadpara el año 2020, proyectamos que el 45% de nosotros será nómada del conocimiento, convirtiendo este perfil profesional en el mayor segmento de la fuerza laboral”.

¿Cómo saber si eres un Knowmad en la organización de eventos?

Los knowmads de los eventos poseen un talento vivo e intensamente creativo, no se acomodan y están acostumbrados a vivir fuera de la zona de confort. Son personas con carisma y con un alto poder de liderazgo, pero siempre dispuestas a compartir su conocimiento y colaborar con su equipo de trabajo.

celiadominguez-eventosLlegados a este punto, vayamos un poco más allá y definimos cuáles son las 8 características principales del knowmad de los eventos:

  1. Tiene su propia marca personal: es una persona que conoce a ciencia cierta la necesidad de crearse su propia marca en el sector y brillar gracias a ella. Trabaja constantemente para desarrollarla y causar un impacto positivo en su entorno.
  2. Se mueve como pez en el agua en el entorno digital: organiza eventos y comunica en vivo, por lo que no puede vivir sin contarle al mundo online lo que hace y cómo lo hace. Domina las herramientas digitales y las considera parte de su día a día.
  3. Está inspirado y motivado: no necesita buscar inspiración, él mismo la crea, pues vive apasionadamente su profesión. Pero además, comparte diariamente su motivación, consiguiendo así motivar a los demás.
  4. Cree en su talento y busca vías para desarrollarlo: es consciente del talento que posee a la hora de organizar eventos, y disfruta poniéndolo a prueba buscando nuevos retos que le permitan desarrollarlo al máximo.
  5. Se guía por su intuición: su intuición es el faro que le guía a la hora de crear un evento, permitiéndole despertar mecanismos emocionales que conectan con el público.
  6. Generador de redes: vive conectado y le gusta conectar ideas, conceptos, y personas. Es conocedor del enorme poder que posee construir redes de contactos y se relaciona abiertamente en cualquier comunidad.
  7. Se adapta fácilmente a cualquier entorno: la incertidumbre no le da miedo, como tampoco le da miedo fracasar, ya que es una persona resiliente que extrae el mayor aprendizaje de cada experiencia.
  8. Es auténtico: no imita a nadie, tiene personalidad propia a la hora de crear un evento de valor y con valores propios. Pues sabe, que es la única manera de generar un acontecimiento único y memorable que sea recordado con el paso del tiempo.

La verdadera llave que abre el alma en un evento, reconozcámoslo, la posee el talento y conocimiento del organizador de eventos. De él va a depender, en gran medida, el éxito del evento.

Photo credit:Ryan Mcguire

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Emprender en Protocolo, una fusión enriquecedora

Emprender en Protocolo es buscar la excelencia, es confiar en nuestras habilidades y competencias, es plasmar las expectativas de nuestros clientes, es cuidar los detalles expresando nuestro propio estilo, es transmitir confianza y profesionalidad.

Los profesionales del mundo del protocolo se caracterizan por ser personas proactivas, dispuestas a superar obstáculos día a día, apasionadas, activas, y creativas. Organizar un evento no es una tarea fácil, hay que poseer una capacidad extra para anticipar posibles escenarios. Soñar con una idea y poder materializarla genera una gran dosis de endorfinas; vivir con cierta incertidumbre de si todo ira tal y como esperamos es lo que nos impulsa a reinventarnos cada día. Sin embargo, los profesionales de protocolo y organización de eventos estamos fraguados de otra pasta, la pasión que impregnamos en cada acto que llevamos a cabo es superior a los retos que se nos presentan.

Pues lo mismo sucede con aquel que decide iniciar un proyecto propio, el emprendedor es un creador nato, vive con pasión su sueño, asume riesgos y dificultades que le hacen progresar personal y profesionalmente, se guía por su instinto y le determina el afán de superación.

¿Qué puede suceder si fusionamos al profesional de protocolo con el emprendedor? Una bomba de relojería, una aventura fascinante en la que embarcarse aprovechando todas nuestras habilidades para generar un valor diferencial en la sociedad.

Hoy más que nunca ser emprendedor es una opción de vida, cualquier etapa es buena para emprender, siempre y cuando tengamos claro nuestros objetivos y los resultados que deseamos obtener. Se trata de tener un plan estratégico, es decir, un programa de actuación mediante el cual dejemos claro que es lo que pretendemos conseguir y como nos proponemos llevarlo a cabo.

A mi particularmente me gusta la estrategia que utilizaba Walt Disney para desarrollar sus exitosos proyectos. Un proceso creativo que consta de tres fases:

El soñador: ¿qué es lo que quiero? aquí todo es posible, se trata de dejar volar nuestra imaginación y construir una visión de lo que queremos conseguir. Esta fase potencia el pensamiento creativo y da libertad a los impulsos.

El realista: ¿cómo lo voy a realizar? es la fase de análisis, aquí se plantean las ideas de la fase anterior y se descartan las que no sirvan a nuestro proyecto.

– El crítico: ¿en que puedo fallar? consiste en evaluar el proyecto descubriendo las fortalezas y debilidades con el fin de anticipar posibles dificultades.

En definitiva, el soñador debe soñar, el realista debe evaluar y el crítico debe mejorar. Estas son las funciones de cada una de las fases, y si se siguen de esta manera nuestro proyecto empresarial ira tomando la forma adecuada.

Dentro de nuestro plan estratégico es preciso plantearnos además una serie de cuestiones que definan más a fondo nuestro proyecto. Me refiero al llamado “proceso de visualización”, que consta en definir la misión, visión y los valores de nuestra idea o negocio.

Misión: responde a la pregunta ¿qué voy hacer? Es la razón de ser de la empresa u organización. La misión nos permite concienciarnos de nuestra labor en el mercado.

Visión: define lo que la empresa u organización quiere lograr en el futuro, lo que aspira a llegar a ser.  Establece las metas y objetivos que deseamos conseguir.

– Valores: se trata del conjunto de principios, reglas y aspectos culturales por los que se rige la empresa u organización. Constituyen la filosofía institucional y el soporte cultural organizacional. Los valores definen nuestra forma de trabajar y de existir para alcanzar nuestra visión.

Elegida la estrategia que vamos a utilizar junto con la declaración de nuestra misión, visión y valores conformaríamos ya  nuestro plan estratégico. Tener una planificación estratégica es fundamental, pero no hay que olvidarse que lo que realmente nos va a mover a la acción es nuestra propia motivación. Creer en lo que se hace, afrontar nuestros propios miedos, y olvidarnos de esas verdades incuestionables que conforman nuestros paradigmas.

“Sólo quien cree en si mismo puede convencer a los demás su propia valía

Si mantenemos la mente abierta, si somos constantes, nos esforzamos y perseveramos en nuestros propósitos; si nos adaptamos a los cambios, y somos profesionales multidisciplinares, lograremos alcanzar nuestras metas. Las oportunidades, lo creamos o no, las podemos generar nosotros mismos. Si estas pensando en liderar un proyecto en el mundo del protocolo y organización de eventos, si has analizado los medios que dispones a tu alcance, si crees que puedes lograrlo, mi consejo es que inicies tu mismo el cambio. No es un camino fácil, y vas a encontrar gran cantidad de obstáculos durante el recorrido, pero como dice un proverbio ningún camino fácil te llevara a un lugar que merezca la pena”.

El emprendimiento genera riqueza y deberíamos aprender de países como EEUU donde el espíritu emprendedor fluye de manera natural. De todos es conocido el caso de Silicon Valley, la zona sur del área de la Bahía de San Francisco en el norte de California, el lugar más dinámico para convertir las ideas en realidad. Las start-ups que surgen en Silicon Valley no tienen miedo al fracaso y se lanzan a emprender con una baja aversión al riesgo. Grandes empresas como Apple, Yahoo y Google se han gestado allí.

¿Cuál es la diferencia entre los españoles y los estadounidenses? Simplemente la mentalidad, el miedo al fracaso, a lo desconocido y las pocas ayudas que tenemos es lo que nos paraliza. Tenemos miedo a caer, sin darnos cuenta que es un paso para llegar a la cima, ¿o no se caen los niños antes de aprender a andar? Todo forma parte del mismo proceso de aprendizaje. Si no emprendemos no crecemos, no desarrollamos todo el potencial que poseemos, no lideramos el proyecto de nuestra vida.

Tener éxito es primordial pero lo más importante para un emprendedor es sentirse satisfecho consigo mismo, dejar huella en la sociedad y saciar ese espíritu inquieto que lleva en su interior.

Emprender en Protocolo es cuestión de actitud y aptitud, es fusionar la experiencia con las futuras ideas, es tener ganas de innovar y de llevar las riendas. Todos tenemos “algo” que nos hace únicos, ¿por qué no mostrarlo al mundo?. Emprender en Protocolo es, en definitiva, la mejor receta para poner en énfasis todas nuestras capacidades. Lánzate a Emprender en Protocolo porque es la fusión perfecta.

Nota: artículo publicado en el número 62 de la Revista Protocolo y en su edición digital.

Pasión por la organización

 ¿Qué es lo que realmente mueve a las personas hacer algo? No hay que buscar muchas respuestas, con una sola palabra podríamos definir lo que nos incita e impulsa a la acción, la Pasión. Quien impregna pasión en sus actividades diarias brilla por si mismo, sabe transmitir que lo que esta realizando le gusta, le emociona, le motiva, lo da todo por su pasión, no le importan los días, las horas, porque lo que realiza le hace sentirse feliz.

Afortunadamente hace ya años que descubrí cual era mi pasión en la vida, por qué iba a luchar y a qué me quería dedicar. Mi pasión es la organización. La organización de cualquier tipo de evento es lo que me hace levantarme cada día con ilusión, lo que me mueve a buscar nuevos retos y desafíos, lo que desarrolla mi creatividad y me ayuda a crecer profesionalmente.

Organizar es imaginar, es crear, es desarrollar, es coordinar, es buscar, es encontrar, y es realizar.

Desde hace unos días me unido al movimiento #queremosorganizareventos apadrinado por uno de los grandes del protocolo en España, Carlos Fuente, Director del Instituto Universitario de Protocolo de la Universidad Camilo José Cela, del que tuve el honor de recibir clases cuando curse mi Experto Universitario en Protocolo y ceremonial. De su mano aprendí el significado que tiene el protocolo, con él me sumergí en este apasionado mundo y con la experiencia saboree que es una profesión bonita y gratificante, pero dura, absorbente, y también hay que decirlo estresante.

Apoyo firmemente esta iniciativa surgida para dar a conocer una profesión a la que no se le otorga el valor que se merece, para ayudar a que encuentren su sitio los que acaban de empezar, para como apunta Carlos Fuente “entre todos generemos iniciativas, busquemos soluciones y reclamemos alternativas”. Más de trescientas personas de toda España se han unido en tiempo record a este movimiento lanzado a través de las redes sociales, porque a todos nos une un objetivo común, la “pasión por la organización”.

Consulta el ¿Por qué el “Queremosorganizareventos”? de Carlos Fuente.