El beso de la ansiedad

Solía hacerme visitas inesperadas, decía que era más divertido aparecer así, sin más. Para mi era una completa desconocida, pero ella se metía en mi casa, en mi cocina, en mi sofá, en mi cama… y yo no sabía como echarla. A veces, decidía acompañarme al trabajo, otras a las salidas y cenas con mis amigas, e incluso en alguna ocasión, prometo que la vi en las comidas familiares.

Para mi era una completa desconocida, pero ella me conocía más que yo misma. Sabía mis gustos, mis manías, mis deseos y mis miedos. De hecho, algunas noches, me despertaba súbitamente, abría los ojos y la veía. Sentada, a los pies de mi cama, contemplándome, sin pronunciar palabra.

Me angustiaba pensar que podía ser peligrosa, que un día me amenazara o que, sin yo quererlo, me empujara a hacer alguna locura. Y temía. Me inquietaba saber que tenía las llaves de mi mente y de mi vida. Que no podía contarle a nadie que cada vez sus visitas eran más asiduas y se convertían en días, semanas e incluso meses. Y sufría.

A momentos, pensaba que la idea más cuerda, quizá, era huir. Estar menos tiempo arraigada en casa, llenar mi día a día de sedantes: actividades, ocio, juerga y compañía. Al fin y al cabo, cuanto más me moviera más difícil le resultaría encontrarme. Otras veces, reflexionaba y llegaba a la conclusión de que lo mejor que podía hacer con ella era ignorarla, hacer como si no estuviera. Con el tiempo, seguramente, se cansaría y decidiría visitar otra casa. Mas ninguna solución me fue válida, lo intenté, ¡¡juro que lo intenté!!, y lo volví a intentar una y otra vez. Huir, ignorarla, repudiarla, echarla, rechazarla… olvidarla. Pero nada me funcionaba. Lo admito, vivía atormentada.

Hasta que un día recordé ese viejo refrán que dice “si no puedes con tu enemigo, únete a él”. Y así, sin ella esperarlo, comencé a aceptarla. Empecé a mirarla de otra manera, con amor. Reconozco que hasta le cogí cariño. Me había acostumbrado a que estuviera, a su constante presencia. Sin embargo, ahora ya no me asustaba, veía más luz en su rostro y a su vez, el mío se iluminaba. Ya no sentía peligro, y había logrado normalizar la situación. Estaba tan integrada en mi vida cotidiana, que incluso le hice un hueco junto a la desconfianza, la incertidumbre, la falta de autoestima y la melancolía.

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Pero una noche se acercó sigilosamente a mi, me dio un beso en la mejilla y me susurró:

   –Gracias por aceptarme. Ya no me necesitas.

Se marchó por el mismo lugar que había entrado, y jamás la volví a ver, ni a sentir. Ese fue el momento en el que me perdoné. Por no haber abierto antes los ojos a lo que la ansiedad” me quería mostrar.

Ilustración realizada por Araceli Moya Ilustración

Los 5 secretos de mi yo futuro

“Que llegue quien tenga que llegar, que se vaya quien se tenga que ir, que duela lo que tenga que doler… que pase lo que tenga que pasar”

Mario Benedetti

Hace tiempo que te observo, que veo tus movimientos y puedo sentir tus pensamientos. Hace tiempo que cuando te miras en el espejo, me veo. Me veo desde que empezaste a ser tú, pero tú, auténtica y verdadera. Desde que elegiste el camino que, aún hoy, deberás continuar. El camino que te conduce a sentirte bien contigo misma todos los días, a aceptar que la vida no sea siempre como tú deseas, comprendiendo que todo está en el perfecto lugar para que puedas llegar hasta mi.

A mis años tengo plena confianza en ti, porque sé que vas a seguir caminando aunque encuentres muchos obstáculos, porque sé que cada día sientes más AMOR hacia la vida, hacia ti, y hacia lo que puedes llegar a SER. Pero hoy te escribo porque es tu cumpleaños, y sé como te sientes cada año, sé que durante estos días estás más sensible, aunque no debes culparte por ello, es una de las características más preciosas que posees, tu sensibilidad.QTrNn7DETWGsjyS5L2n5__MG_8345

Permíteme, que desde dónde estoy, en una etapa de plenitud y madurez, te cuente algunos de los secretos que te ayudarán a comprender mucho mejor la vida.

1.Quién no está a tu lado ahora, tampoco lo estará en el futuro. Debes aceptar que cada persona evoluciona de diferente manera y cada uno, consciente o inconscientemente, elige con quién compartir su vida.

2. Solo llegarán a tu vida personas que vibren en tu misma sintonía. En estos años has aprendido que lo más importante es quererte, que el SER está por encima del tener cualquier cosa material que te pueda proporcionar placer inmediato. Eso es pasajero, pero el trabajo interno que hoy ya realizas, es eterno.

3. A veces no encajar en la sociedad es lo mejor que te puede pasar. Tendrás que seguir luchando por tus valores y principios, aunque no lleves la vida que la sociedad o el entorno espera. No encajar te convierte en una pieza única de un valor incalculable.

4. La suerte, lo bueno, las oportunidades, los éxitos, los sueños… los creas tú misma. Y los creas desde dentro, desde tus pensamientos, tus creencias y tus experiencias. Cree en ti, confía aunque todo se tuerza, y abre tu mente a lo desconocido. Si lo sientes, si lo intuyes, si hay algo en tu interior que pide salir a gritos, grita y hazlo. Cuando llegues a mi no quiero verte arrepentida de no haberlo intentado.

5. Todo aquello que no eres tú morirá y dejará espacio para que seas quién realmente estás destinada a SER. No le temas a los cambios, ni a transformarte, lo que está dentro de ti, saldrá para brillar.

“Se tú el cambio q quieres ver en el mundo”

Mahatma Gandhi

Comparto el vídeo del post

Photo credit: Jessica Polar

Cinco valores que forman el corazón de la empresa

Hay hombres sin principios,

y hay principios que no son dignos de hombres.

Crear una empresa desde cero siempre es complicado, mantenerla en el tiempo es todo un logro, pero crearla sin ningún tipo de principios es una muerte asegurada. Los principios y valores son los pilares sobre los que toda organización debe sustentarse.

Nacer, crecer y desarrollarse olvidando cuáles fueron nuestros inicios, nuestro propósito empresarial, el problema que intentamos solucionar y lo que vamos a aportar al mundo, no nos conducirá a buen puerto. Más bien, naufragaremos en alta mar, iremos perdiendo marineros, produciremos fuertes oleajes y seremos el punto álgido de las tormentas. Y si no, tiempo al tiempo.

Leí el otro día en Superrhheroes una entrevista a Francisco Alcaide, reconocido conferenciante y escritor en temas de management, que afirmaba hay dos formas de conseguir resultados: teniendo en cuenta los valores y a las personas o pasando por encima de ellos”. Y sinceramente, esos directivos que eligen la segunda opción solo por su ambición, tarde o temprano, les llegará su juicio.

Vivimos en un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo, o lo que los expertos en recursos humanos denominan VUCA. Pero de ahí, a infringir las propias normas morales o más bien prescindir de ellas, sin considerar a las personas que tenemos a nuestro alrededor pudiendo producir daños irremediables, hay todo un océano.

photo-1443827423664-eac70d49dd0dEl mundo empresarial funcionaría mucho mejor si existiera un firme compromiso con una serie de principios y valores, que a mi tela de juicio, son fundamentales.

¿Y cuáles son esos valores o principios?

Son los valores que deben reflejar la propia identidad corporativa, ser el corazón de la empresa y estar presentes tanto en los momentos de calma como en los de tempestad. Para mi hay cinco inamovibles:

  1. Humildad: tanto para reconocer los logros como los errores y fracasos. Y es algo que lamentablemente en el mundo de los negocios, a veces escasea. El ego es más fuerte que la esencia y la ambición llega a cegar de tal manera, que corrompe incluso a quién pensábamos que no llegaría a ese límite.
  2. Lealtad: es una virtud que se desarrolla en la conciencia. Lealtad hacia los propios valores, hacia nuestra esencia e identidad como empresa, y hacia las personas que la forman. Aquellos que traicionan carecen de ella.
  3. Respeto: hacia uno mismo, hacia los empleados, hacia los clientes y sobre todo respeto hacia el sector al que pertenece la empresa. No respetar el sector produce desconfianza en el mismo, dañando, sin lugar a dudas, a otras empresas que sí respetan y se hacen de respetar.
  4. Honradez: una buena organización que pretenda ser de calidad y luche por la excelencia debe ser honrada. No es ético alardear de temas que no son verdad, ni hacer creer que “somos los mejores” cuando no tenemos hechos que lo demuestren.
  5. Responsabilidad: sobre lo que se dice y sobre lo que se hace. Todo debe guardar una armonía. Si no te haces responsable de tus palabras y hechos las personas perderán la confianza en ti y en tu organización.

Estos cinco VALORES que forman el CORAZÓN de la empresa, harán que con el paso del tiempo sea más sólida, equilibrada y genere un impacto positivo en la sociedad, logrando así una ventaja diferencial.

Photo credit:  Todd DeSantis

Los knowmads de los eventos

 “El único capital que realmente importa, es el capital humano”               Warren Bennis

Mucho se habla a la hora de organizar un evento de poner el foco en el cliente, y en los asistentes. ¿Qué necesitan? ¿qué expectativas tienen? ¿cómo podemos enamorarlos? ¿cómo podemos generar una experiencia única y emocionalmente positiva?. Todas estas preguntas nos ayudan a realizar un buen briefing con el cuál lograr los objetivos del evento. Sin embargo, yo me pregunto, ¿si focalizamos todo hacia el exterior, qué sucede en el interior? ¿sabemos gestionar el talento que tenemos en nuestra organización? ¿nos hemos parado a pensar el porqué están aquí, qué les mueve, qué les motiva?.

Hoy quiero hablaros de un concepto de perfil profesional que ha llegado para quedarse, los knowmads, los nómadas del conocimiento, que considero también va a implantarse en el sector de los eventos. Los knowmads son personas creativas, innovadoras, proactivas, dinámicas, que se adaptan fácilmente al entorno y están dispuestas a aprender constantemente. Habilidades todas ellas necesarias en la organización de un evento.

Según John Moravec, creador del término Knowmadpara el año 2020, proyectamos que el 45% de nosotros será nómada del conocimiento, convirtiendo este perfil profesional en el mayor segmento de la fuerza laboral”.

¿Cómo saber si eres un Knowmad en la organización de eventos?

Los knowmads de los eventos poseen un talento vivo e intensamente creativo, no se acomodan y están acostumbrados a vivir fuera de la zona de confort. Son personas con carisma y con un alto poder de liderazgo, pero siempre dispuestas a compartir su conocimiento y colaborar con su equipo de trabajo.

celiadominguez-eventosLlegados a este punto, vayamos un poco más allá y definimos cuáles son las 8 características principales del knowmad de los eventos:

  1. Tiene su propia marca personal: es una persona que conoce a ciencia cierta la necesidad de crearse su propia marca en el sector y brillar gracias a ella. Trabaja constantemente para desarrollarla y causar un impacto positivo en su entorno.
  2. Se mueve como pez en el agua en el entorno digital: organiza eventos y comunica en vivo, por lo que no puede vivir sin contarle al mundo online lo que hace y cómo lo hace. Domina las herramientas digitales y las considera parte de su día a día.
  3. Está inspirado y motivado: no necesita buscar inspiración, él mismo la crea, pues vive apasionadamente su profesión. Pero además, comparte diariamente su motivación, consiguiendo así motivar a los demás.
  4. Cree en su talento y busca vías para desarrollarlo: es consciente del talento que posee a la hora de organizar eventos, y disfruta poniéndolo a prueba buscando nuevos retos que le permitan desarrollarlo al máximo.
  5. Se guía por su intuición: su intuición es el faro que le guía a la hora de crear un evento, permitiéndole despertar mecanismos emocionales que conectan con el público.
  6. Generador de redes: vive conectado y le gusta conectar ideas, conceptos, y personas. Es conocedor del enorme poder que posee construir redes de contactos y se relaciona abiertamente en cualquier comunidad.
  7. Se adapta fácilmente a cualquier entorno: la incertidumbre no le da miedo, como tampoco le da miedo fracasar, ya que es una persona resiliente que extrae el mayor aprendizaje de cada experiencia.
  8. Es auténtico: no imita a nadie, tiene personalidad propia a la hora de crear un evento de valor y con valores propios. Pues sabe, que es la única manera de generar un acontecimiento único y memorable que sea recordado con el paso del tiempo.

La verdadera llave que abre el alma en un evento, reconozcámoslo, la posee el talento y conocimiento del organizador de eventos. De él va a depender, en gran medida, el éxito del evento.

Photo credit:Ryan Mcguire

Ella

Ella tiene más días de vida que yo.

Una suma más pesada de experiencias, algunas muy amargas, que, a veces, le entristecen su existencia.

Ella tiene más batallas que yo, más tierras conquistadas y más desapacibles pérdidas. Se ha convertido en una sobrenatural guerrera.

Ella tiene más cicatrices que yo, algunas aún sangran, otras ha aprendido a cubrírselas si no ha sabido curarlas.

Ella tiene más fortaleza que yo, se ha hecho fuerte por los golpes y por algunas  palabras envenenadas que le han clavado como espadas.

Ella es capaz de sacar las uñas, de afilar los dientes y de empezar a combatir la primera, si ve en peligro a sus seres queridos.

Ella no pide, ella sólo sabe dar.

Ella jamás se acomoda, pues aprendió a vivir en la incomodidad.

diadelamadreElla, a veces, no ve el futuro, ni el presente, e incluso no es consciente de quién es.

Ella sufre, y mucho. Ella se traga más lágrimas de las que exclama, y mastica más dolor que placer.

Ella no sabe si eligió esa vida o simplemente le toco vivirla.

Pero yo si sé, que la elegí a ella para poder aprender. Para mirarme en su espejo y decirle lo maravillosa que es, aunque haya dejado de CREER. Para reclamar sus derechos, si ella no se atreve a hacerlo. Para decirle al mundo que sólo gracias a ELLA, yo hoy y siempre, podré SER.

Por Ella. Para Ella.

Photo credit: Oscar Keys

La fuerza del equipo: el compromiso

       El compromiso no sólo nos hace fuertes, sino que nos hace valientes

   Formar un gran equipo es ya de por si una tarea complicada, pero conseguir que las personas que lo integran se comprometan con los objetivos y valores de la organización es el sine qua non del liderazgo. El éxito de una empresa dependerá, en gran medida, del nivel de compromiso adquirido por el personal de la misma. No olvidemos que estar comprometidos no significa únicamente contraer una obligación, ni tampoco tiene porque ser pura devoción. Comprometerse es ir un paso más allá, es una declaración de principios. Es creer e interiorizar la identidad y la cultura organizativa, pues nos sentimos identificados con ella. Somos parte de ella.

El compromiso requiere implicación, dar esa milla extra por encima de lo que se espera de nosotros. Considero que el auténtico valor del compromiso conlleva de una forma intrínseca la fidelización, el orgullo de pertenencia y, como no, la satisfacción personal y laboral.

Uno de los grandes beneficios del compromiso es que genera vinculación, entendido tal y como defiende Carlos Sánchez de la consultora E-motiva como esa fuerza que une a una persona con su organización y provoca su permanencia en ella”.

Un equipo llegará a ser fuerte, inquebrantable y resistente, cuando exista, no solamente una visión y objetivos a largo plazo, sino unos valores e intereses comunes que repercutan en el beneficio mutuo.

SplitShire_IMG_4354-e1450366383157-768x512Pues bien, aquí la labor del líder es fundamental. Ganarse el respeto, la confianza y el compromiso de los miembros de su equipo, requerirá, en parte, de una serie de factores en los que deberá trabajar:

—Comunicación efectiva y bidireccional: es la paradoja de las organizaciones, trabajar bien los mensajes que se emiten, y transmitirlos de manera que se entiendan, apostando por la bidireccionalidad. La comunicación interna no será efectiva ni creíble si no va armónicamente ligada a nuestra forma de actuar. La comunicación no solo son palabras, son hechos. Y para ello, será necesario apostar por la honestidad y transparencia.

—Escuchando el feedback: el líder debe estar dispuesto a escuchar a cada miembro de su equipo, haciéndoles saber que cada uno de ellos forma una pieza esencial para alcanzar los objetivos marcados. Siempre será positivo dar la opción al equipo humano de plantear ideas y/o sugerencias, fomentando así su participación.

—Apostando por la confianza: un buen líder es aquél que sabe ganarse la confianza plena de sus empleados y además genera empatía. Los líderes de hoy deben ser flexibles, dispuestos a adaptarse a los cambios y con grandes dosis de humanidad. No olvidemos que somos personas y tratamos con personas.

—Reconociendo los logros: a todos nos gusta que nos reconozcan nuestros méritos, hacerlo en público aumentará la autoestima, seguridad y confianza de las personas que integran el equipo. Es tarea del líder hacer brillar a los demás.

—Motivando e inspirando: el rol del líder pasa por la senda de ser capaz de generar ilusión, entusiasmo, grandes dosis de energía, vitalidad y optimismo. Si él no está motivado difícilmente podrá motivar e inspirar a su equipo.

—Potenciando el desarrollo del talento: el talento es la gran ventaja competitiva de las empresas en la actualidad. El verdadero líder está dispuesto a que su equipo crezca y pueda desarrollar sus fortalezas. Pues sabe, que si ellos crecen, los beneficios aumentan. Impulsar el talento de cada persona potenciará su compromiso e implicación.

Las relaciones profesionales no se deberían sustentar únicamente en un contrato laboral, sino en un compromiso emocional, pues es lo que hará más fuerte y competitivo al equipo y por ende fortalecerá a la empresa.

Photo credit: Daniel Nanescu

Comunicación, autenticidad y honestidad, bases de la confianza

Decía Covey -autor de los 7 hábitos de la gente altamentene efectiva- que cuando la confianza es alta, la comunicación es fácil, instantánea y efectiva, por lo que cuando la comunicación falla es debido a que se ha perdido la confianza. Ganarse la confianza de alguien puede ser fácil o puede costar años, pero como todo en la vida, lo importante no es lograrlo, sino mantenerlo y consolidarlo con el paso del tiempo.

No todas las personas van a ser dignas de tu confianza, pues no todas son auténticas, íntegras y honestas para merecer lo que con hechos, quizá, han desmerecido. No confíes en quien miente o se excusa, está claro que algo oculta. No confíes en quien difama, critica y avasalla, hará lo mismo en cuanto te vayas. No confíes en quien no se ama, pues jamás sabrá devolverte tu confianza.

Los lazos que se tejen fuertes y se basan en acciones recíprocas no desaparecen, pero cuando te dan una puntada sin hilo, cuando hablan de ti a tus espaldas, cuando las ausencias son más grandes que las presencias, entonces ya no hay repunte que devuelva los vínculos, ni hay hilo que sostenga lo que está ya más muerto que vivo.

photo-1428604467652-115d9d71a7f1La confianza se refuerza con las acciones y se pierde rápidamente con las decepciones. Habrá, pues, que construir una base sólida sustentada en valores con el fin que exista una confianza estable y duradera. Estas son las bases que, desde mi punto de vista, considero esenciales para una confianza fuerte e inquebrantable:

Comunicación: la comunicación es un pilar fundamental. Comunicar desde y con el corazón lo que pensamos, lo que sentimos, lo que nos gusta y nos disgusta, fortalecerá nuestra calidad humana y hará que tengamos una mejor relación con nuestro entorno.

Autenticidad: ser auténtico es ser uno mismo, sin máscaras, sin aditivos, sin conservantes ni colorantes. La autenticidad se demuestra actuando según nuestros principios y valores, sin dejar que los demás impongan sus criterios y pretendan que seas o te conviertas en otra persona. El SER auténtico huye de las manipulaciones y no se deja influenciar por los demás.

Honestidad: ser honesto es ser fiel a uno mismo y tener el valor de decir la verdad a los demás. Cuando la honestidad se desvanece es cuando más próxima está de florecer la desconfianza.

La carencia de estas tres cualidades en un ser humano denota la existencia de unos principios y valores poco firmes.

Inspirar confianza a los demás y ser dignos de ella requiere, por tanto, de una gran  valentía personal.

Photo credit: Jordan McQueen

Diario de una mujer valiente

Hoy no te has rendido al dolor, ni has dado crédito al ladrón que cada noche pretende robarte la esperanza.

La anestesia ha hecho su efecto durante un largo tiempo, te ha ayudado a cruzar por esa calzada quebrada y a aguantar con paso, más o menos firme, los baches que tu inestable autoestima te marcaba. Mas hoy no has puesto en duda tu fortaleza, ni has subestimado tu poder interior. Hoy has sabido brillar, y has dejado pasar como un rayo efímero y fugaz la voz de la desconfianza que, a veces, aún, sin tú quererlo, te ataca.

El día merece que le sonrías, porque a pesar de tus idas y venidas, él cada mañana se encarga de recordarte que sigues viva. Que el sufrimiento no es el mejor remedio, por mucho que estés abatida. Que las lágrimas nacen y mueren en el mismo instante, demostrándote que eres irremediablemente humana. Hoy has sabido vencer, mujer, a los demonios escondidos en tu cabeza, y a los pájaros que buscando su nido, te merodean.

118HNo estás sola, estamos todas. No todas tenemos la misma valentía. Ni todas valemos para vivir tu vida, subirnos a tus infinitos tacones y ver el mundo desde otra perspectiva.

Estamos todas y así sentimos que no estamos solas. Pues la valentía se construye a base de limar durezas y aceptar asperezas. Y tú, hoy, pese al dolor existente, has logrado ser una auténtica mujer valiente.

Valiente por ser consciente de cómo eres, de qué es lo que quieres o quizá ya, de un modo u otro, desquieres.

Hoy has demostrado ser fuerte, porque al fin, no te has rendido a ti.

Photo credit: Ryan McGuire

 

Decir NO también es sinónimo de Amor

No hay mayor esclavitud que decir sí

cuando se quiere decir no”  Baltasar Gracián

Me he pintado los labios rojos y he salido a la calle con el corazón dispuesto a abrir nuevos rincones y la sonrisa dispuesta a dejar huella. Antes de salir he colocado mi simpatía en el bolso, y he metido también los buenos modales. Camino siempre con una chaqueta bordada de valores y los pantalones están tejidos con un sinfín de principios. Me he peinado con humildad y mi perfume huele a dignidad. En los zapatos acumulo alguna que otra piedra, y en mi cartera sólo hay buenas y duras experiencias.

Mis manos son grandes, para acoger y recoger a quien me necesite por el camino. Siempre he sido de confiar y de decir sí antes que negar. Mas el ir con la cabeza en su sitio mirando hacia tus objetivos y tener claro cuáles son los cimientos que te forman y conforman, parece, quizá, no gustar.

photo-1445295029071-5151176738d0Siempre he sido de decir sí antes que negar, pero hoy con mis labios pintados de color rojo y mi chaqueta de valores estoy aprendiendo a decir NO, sin mucha más explicación. Pues quien te menosprecia no la merece, quien te amenaza no la entiende, quien te intenta manipular no la acepta y quien te culpa te volverá a culpar.

Di NO a las personas que te demuestran que no te quieren (aunque te estén diciendo lo contrario), di no a las situaciones que te hacen sentir mal, que no son éticas ni morales y que no te aportan ningún bienestar. Aprende a decir NO a lo que no deseas, por mucho que eso conlleve alejarte de círculos cómodos y conocidos. No aceptes algo que no mereces, ni cargues con la mochila de carencias de otras personas. No permitas que alguien te menosprecie o te haga sentir culpable mientras asume un papel de víctima, tú no eres el responsable.

Di NO a las personas y entornos tóxicos, a la gente que sólo se queja y no pone su granito de arena para mejorar la sociedad.

Di NO a las personas que aparecen y desaparecen sólo por su propio interés, y a las que, pobres de ellas, se dejan llevar como el viento y manipular.

Tú eres valiente, fuerte y sensible, eres humana y a veces mundana. Jamás debes permitir SER lo que no eres por complacer a otras personas; ni inclinar la cabeza por creer en ti, ni dar un paso atrás cuando quieres avanzar y evolucionar.

Decir NO a ciertas situaciones es sinónimo de respeto y AMOR hacia uno mismo, de autoconfianza, y de valor personal. Valórate para que te puedan valorar y respetar los demás.

Tú ya eres valiosa y poderosa, construida de retales de experiencias y de emociones intensas. Jamás debes permitir perder tu dignidad, ni temblar ante un bravucón lleno de odio y de dolor.

Aprende mujer, desde hoy, a decir bien fuerte con tus labios pintados de rojo: NO.

Photo credit: Léa Dubedout

Un cuento para reflexionar

Este cuento va dedicado a “Mamás en acción” por la gran labor que hacen en ayudar a niños y niñas a que sean más felices

Salí a la calle a dar un paseo, hacia bastante frío, el frío que suele hacer cada invierno.  A veces seco, otras húmedo, a veces superfluo y otras profundo. Eran alrededor de las seis y media, había oscurecido. Las calles estaban repletas de personas que caminaban de un lado a otro, algunas mirando las pantallas de sus teléfonos móviles, otras con las manos cargadas de bolsas. Los escaparates adornados con luces de colores incentivaban a entrar en ellos y comprar. Era Navidad.

Siempre que llegan estas fechas se ilumina más la ciudad, como si la oscuridad y la tristeza que muchas personas llevan en si se pudiera así dilapidar. Sin darme cuenta llegué a la plaza principal donde un majestuoso árbol plantado al centro de ella hacia que esa preciosa y antigua plaza fuera más espectacular. Lo bordeé para contemplarlo de cerca, quería saber si era natural. De repente, unas voces dulces y armoniosas venidas de lejos me distrajeron de lo que hasta ahora era mi pasatiempo vespertino.

niños-navidadCaminé en busca de esa melodía. Me aproximé por pura curiosidad y vi un coro de niños detrás de la catedral entonando villancicos. No tendrían más de diez años. Sus ropas parecían un poco viejas y desastradas, alguno llevaba gorro y bufanda, y otros cada prenda de un color. Seguí caminando hacia ellos, quería verles y escucharles mejor. Cuando más próxima estaba más hipnotizada me hallaba por las melódicas voces que vibraban en mis oídos a la vez que repicaban las campanas. En ese momento, cantaban ¡Oh, blanca Navidad! y un aire de nostalgia invadió mi cuerpo, venían a mi mente recuerdos de mi tierna infancia, del olor que desprendía la madera quemada en la chimenea de mis abuelos, del sabor de los buñuelos que mi abuelita preparaba con todo el cariño para sus nietos. Anhelé durante un largo instante volver a sentirme niña, volver a sentirme cuidada, protegida, arropada…

“Recordar la infancia podrás al llegar la blanca Navidad”… No sé que tenían esas voces infantiles, pero yo hacia años que había dejado de creer en la Navidad. En la Navidad consumista y artificial, en esa que por unos días compartes con familiares y amigos comidas y cenas copiosas, repletas algunas veces de chistes malos y otras de personas que durante el año no se pueden ni soportar. Esa no era mi Navidad.

Noté que alguien me estiraba del abrigo y me di la vuelta. Unos inmensos ojos marrones me atravesaron con una mirada que jamás podré olvidar. No media más de 1.25 cm, sus mejillas estaban sonrosadas, con el rubor que da la infancia.

­­­–Señora, perdone, ¿le puedo hacer una pregunta?

–Claro, pequeña, pero primero dime cómo te llamas.

–Sofía, me llamo Sofía.

–Tienes un nombre precioso, Sofía, y además es nombre de reina.

–Gracias, señora. Supongo que mis padres me lo pondrían.

–¿Supones?

–Sí, no lo sé cierto.

–¿Y eso porqué?

–Porque jamás los llegué a conocer.

El brillo de sus ojos ahora era más intenso, y mi corazón acababa de dar un vuelco.

–Lo siento, Sofía, pero seguro que ellos, estén donde estén, te observan y te cuidan.

–Quería preguntarle…

–Dime, no tengas miedo.

–La he visto cuando ha aparecido. Me ha gustado su dulce sonrisa y como escuchaba a mis compañeros del coro.

–¿Compañeros? ¿Tu también cantas Sofía?

–A veces

–¿A que colegio vas?

–Recibimos clases en el orfanato.

En ese momento mi mente no podía pensar, me quedé absorta con la pequeña Sofía, no había conocido a sus padres y vivía en un orfanato, pero mantenía la sonrisa en su rostro, y se la veía una niña muy dulce y especial.

–¡¡Señora!! ­-me volvió a estirar del abrigo.

–Si, Sofía.

–¿Podría ir a cenar a su casa mañana?

–¿Mañana? es Nochebuena.

–Sí, es que todos mis compañeros ya tienen una casa con una familia donde cenar, y yo…

–¿Tú no?

–No, señora.

–Pues ahora ya sí.

Sofía me cogió fuerte de la mano, y yo la abrace como si ya la hubiera tenido antes entre mis brazos. Dejé de creer en la Navidad para empezar a creer en la Humanidad.

–Gracias señora, sabía que su sonrisa era de las de verdad.

Aquella pequeña reina Sofía lo que no sabía es que yo le tenía mucho más que agradecer a ella. Este año el cúmulo de trabajo y los miles de kilómetros que me separaban de mi entorno familiar me impedían pasar las Navidades en casa.

La ilusión había vuelto a mi. Sofía encendió en mi la luz de la Navidad y la humanidad, como quien enciende una vela por primera vez, con asombro, con incertidumbre, y con mucha ilusión. Sabía que algo escondía la Navidad, y es eso que nos hace SER y estar más humanos, más conectados, más agradecidos, más vivos. Ojalá la sencillez, la humildad, la paz, y el Amor por los demás reinara no solamente en Navidad.

Es lo que de verdad importa.

¡¡¡Feliz Navidad y Humanidad!!!

 

Photo credit: Country Living